Cuando pensamos en ahorrar gasolina siempre nos enfocamos en acelerar despacio, checar la presión de las llantas o no cargar cosas pesadas en la cajuela. Sin embargo, hay un factor estético que afecta tu bolsillo de forma indirecta y del que casi nadie habla: el color de la pintura que elegiste para tu coche en la agencia.
De acuerdo con la información presentada por Uno TV, los vehículos oscuros absorben una cantidad brutal de radiación solar, lo que hace que su interior alcance hasta 80 grados centígrados. Al estar tan caliente por dentro, cuando te subes te ves obligado a prender el aire acondicionado a su máxima potencia y durante mucho más tiempo para poder respirar a gusto.
Ese uso intensivo del aire acondicionado genera un esfuerzo extra para el motor, lo que se traduce directamente en un mayor consumo de combustible semana tras semana. En cambio, un auto de color blanco o plata se mantiene casi 20 grados más fresco, permitiendo que la cabina se enfríe en la mitad de tiempo y ahorrándote unos buenos pesos en la gasolinera.
La ciencia detrás de esto nos dice que los colores claros reflejan la energía del sol en lugar de devorarla como lo hacen el negro o el azul marino. Al mantener la carrocería relativamente más fresca, el calor que se filtra a los componentes internos es mucho menor, protegiendo también los plásticos del tablero para que no se tuesten con los años.
Así que ya lo sabes, elegir un carro blanco, gris claro o perlado no es solo cuestión de gustos o de limpieza, también es una decisión inteligente para tu cartera. La próxima vez que vayas a elegir el tono de tu coche, piensa en cuánta gasolina te puedes ahorrar simplemente ayudando a tu nave a reflejar los molestos rayos del sol.
