Las bajas internas dentro del Cártel de Sinaloa provocaron un reajuste en sus mandos financieros que fue rápidamente detectado por los sistemas de inteligencia binacionales. Armando de Jesús Ojeda Avilés fue plenamente identificado como el nuevo encargado del blanqueo de capitales de la violenta organización delictiva.
En los reportes proporcionados por El Economista, se menciona que Ojeda Avilés tomó el liderazgo de la red de lavado tras el homicidio de Mario Alberto Jiménez Castro el año pasado. A raíz de este descubrimiento, la UIF mexicana procedió a bloquear sus cuentas junto con las de otras 11 personas.
La posición de Ojeda Avilés dentro del cártel lo obligaba a supervisar directamente la recolección de grandes cantidades de dinero en efectivo dentro de Estados Unidos. Una vez acumulado el capital, coordinaba su transformación en activos virtuales y criptomonedas para su posterior envío seguro a territorio nacional.
Además de sus funciones como operador financiero, el sospechoso participaba activamente en la logística y supervisión de los cargamentos de drogas ilícitas. Entre las sustancias químicas que se encontraban bajo su responsabilidad directa destacan el fentanilo, la cocaína y las metanfetaminas destinadas al consumo estadounidense.
La OFAC detalló que la estructura de este operador incluía una red de proveedores basados en México y mensajeros radicados en los Estados Unidos. Todas estas identidades, junto con dos empresas vinculadas, han quedado completamente inhabilitadas para realizar transacciones comerciales o financieras legales.
El bloqueo de la UIF busca frenar el relevo de operadores dentro de la facción de “Los Chapitos”, debilitando su capacidad de reacción económica. Las autoridades hacendarias mexicanas vigilan de cerca los movimientos bancarios para evitar que nuevos líderes financieros asuman el control del dinero.
