La balacera en Teotihuacán ha generado dudas sobre la seguridad en los puntos turísticos más importantes del país. El hecho de que un hombre armado planeara un ataque contra 13 personas ha llevado a la Secretaría de Seguridad a tomar medidas drásticas para proteger el patrimonio y a sus visitantes.
A través de la información de El Financiero, se sabe que la Fiscalía del Edomex centra su hipótesis en la imitación criminal. El hallazgo de notas sobre Columbine en la mochila de Julio César Jasso Ramírez indica que buscaba recrear el horror de un tiroteo masivo en un contexto mexicano.
El secretario Omar García Harfuch informó que, como parte del nuevo esquema de seguridad, se instalarán arcos detectores y se reforzará el personal de la Guardia Nacional en los accesos. “Estamos trabajando para que ningún objeto prohibido ingrese a nuestras zonas arqueológicas”, declaró de manera contundente.
García Harfuch también destacó que se iniciará una capacitación especial para los custodios del INAH en materia de seguridad pública y reacción ante emergencias. El objetivo es crear un frente común entre las autoridades culturales y las fuerzas de seguridad federales.
El fiscal José Luis Cervantes describió el comportamiento del atacante como típico de una psicopatía profunda. Jasso Ramírez no buscaba un botín, sino el acto de violencia en sí mismo, inspirado por tragedias ocurridas en otros tiempos y lugares, según sus propios manuscritos.
Pese a los videos de agresión verbal contra extranjeros, las autoridades federales insisten en que el racismo no es el móvil. El secretario de Seguridad coincidió en que el agresor estaba “desconectado de la realidad”, siguiendo impulsos nacidos de una obsesión con la violencia mediática. Este suceso deja una advertencia clara sobre la influencia de las narrativas violentas globales. Mientras la fiscalía continúa con las investigaciones, el blindaje anunciado por García Harfuch busca ser la barrera definitiva contra futuros actos de imitación criminal en México
