Muchos se preguntan por qué el ambiente se siente tan sofocado en esta época del año. La respuesta está en la constante entrada de humedad marina desde el Caribe y el Golfo de México, fenómeno que eleva la humedad relativa a niveles casi de saturación durante los amaneceres, situándose entre el 90% y el 95%.
Incluso por la tarde, cuando la humedad cae a su punto mínimo de entre 40% y 50%, la coincidencia con las temperaturas máximas —que irán de 31°C a 33°C en la costa, 34°C a 36°C en Mérida y 32°C a 37°C en el interior— dispara la sensación térmica a rangos de 46°C a 48°C.
Esta combinación es la responsable de la percepción de calor extremo en las primeras horas de la tarde. Y aunque el viento del este, noreste y sureste intente mover las masas de aire, el vapor acumulado terminará desencadenando los chubascos vespertinos previstos de lunes a domingo.
