Si eres de los que sale a correr temprano o va al trabajo al amanecer, notarás que el aire se siente sumamente denso y pesado. La humedad estará en su punto más alto abriendo el día.
Con registros que marcan una humedad máxima de entre 90% a 95% al amanecer (que luego bajará a un 50% o 60% por la tarde), al cuerpo le cuesta mucho más trabajo enfriarse a través del sudor; por ello, si haces ejercicio matutino, te recomendamos moderar la intensidad de tu rutina, tomar descansos constantes y beber agua frecuentemente para no descompensarte.
