La victoria de 2-0 frente al conjunto de Sudáfrica dejó conclusiones mixtas para el cuerpo técnico de la selección mexicana en la zona baja. Durante gran parte del cotejo inaugural, la línea defensiva se mostró sólida y ordenada, cumpliendo con la tarea encomendada de mantener el arco en cero. Sin embargo, una jugada de desconcentración en los minutos finales empañó el balance general y dejó una baja sensible para el siguiente encuentro.
Según los datos recabados por El Excélsior, el mérito principal del equipo tricolor radicó en mantener una defensa ordenada que impidió cualquier sorpresa del rival. Los defensores centrales se plantaron de buena manera en el terreno de juego, cortando los pocos avances que ensayó la ofensiva sudafricana. No obstante, esa solidez se vio fracturada cuando César Montes perdió por completo la razón futbolística en una jugada innecesaria.
La expulsión de Montes empañó el cierre del encuentro, obligando al estratega a realizar modificaciones de emergencia para proteger el resultado en los últimos minutos. Esta tarjeta roja directa representa un duro golpe para el esquema defensivo, ya que el central es considerado una pieza inamovible dentro del cuadro titular. Sus compañeros tuvieron que redoblar esfuerzos físicos para cubrir el hueco dejado en la zaga central.
A pesar del incidente de Montes, el pragmatismo defensivo fue el argumento principal de México para salir adelante en este compromiso histórico. El orden mostrado en la parte baja contrasta de manera directa con las dudas que se generaron en la zona de creación y el ataque. El balance deja en claro que el equipo prefiere asegurar los resultados desde la solidez defensiva antes que arriesgar de forma desmedida en el frente.
El cuerpo técnico tendrá que trabajar a marchas forzadas durante los próximos entrenamientos para definir al sustituto de César Montes en la central. Perder a un jugador de su jerarquía obliga a buscar variantes tácticas que mantengan el mismo nivel de orden mostrado en el debut. La zaga nacional se someterá a pruebas de mayor exigencia ante los siguientes rivales del grupo, donde los errores se pagan caro.
