A medida que se definen los últimos detalles operativos para el silbatazo inicial de la Copa del Mundo de 2026, las proyecciones financieras de la FIFA demuestran un blindaje económico absoluto frente a cualquier imprevisto del mercado internacional. El evento de fútbol más grande de la historia, con 104 encuentros en total, ya se consolidó como un éxito financiero antes de que los futbolistas pisen las canchas norteamericanas.
Según los datos presentados por Imagen Radio, los ingresos proyectados por la organización de 8,900 millones de dólares para el año del evento representan una parte sustancial de los 13,000 millones de dólares planificados para todo el ciclo comercial 2023-2026. Esta cifra récord está respaldada primordialmente por la comercialización masiva de los derechos de transmisión y la firma de acuerdos con patrocinadores globales de primer nivel.
En términos específicos, las cadenas televisivas aportarán una cifra cercana a los 4,000 millones de dólares para llevar las señales de los partidos a todos los rincones del planeta. Por su parte, los contratos comerciales y de publicidad con marcas internacionales registraron un crecimiento superior al 20%, atraídos por la gigantesca exposición de marca que ofrece un torneo con sedes comerciales tan potentes como el mercado estadounidense.
Lamentablemente, esta enorme inyección económica no se distribuirá de forma proporcional entre todos los actores de la competencia. Aunque la bolsa de premios subió a 871 millones de dólares, los traslados prolongados entre tres países e impuestos locales jugarán en contra de los presupuestos de las federaciones visitantes, quienes requerirán llegar al menos a cuartos de final para ver utilidades monetarias reales.
En el plano de las finanzas locales, las urbes organizadoras deben navegar entre el optimismo y la incertidumbre. Mientras los contratos comerciales blindan los flujos de dinero hacia la FIFA, las sedes enfrentan costos muy elevados de seguridad pública y movilidad urbana, lidiando al mismo tiempo con fluctuaciones hoteleras provocadas por las estrictas políticas migratorias de la región.
