El gobierno de las Islas Canarias ha anunciado protocolos estrictos para el recibimiento del buque MV Hondius este fin de semana. Ante la sospecha de casos de hantavirus entre la tripulación y los pasajeros, las autoridades locales han decidido actuar con cautela extrema para proteger la salud pública de la isla de Tenerife.
Según información de CNN Mundo, el presidente canario Fernando Clavijo y la ministra de Sanidad Mónica García explicaron que los pasajeros no entrarán en contacto con la población local. El barco no utilizará los muelles convencionales, sino que permanecerá en alta mar mientras se coordina el traslado de las personas hacia una zona de seguridad restringida.
El hantavirus, cuya cepa Andes se ha detectado en pacientes vinculados al barco, tiene una tasa de mortalidad significativa y la capacidad de contagio por contacto estrecho. Por esta razón, la OMS ha estado trabajando para alertar a todos los pasajeros que desembarcaron en paradas previas, como en Sudáfrica o Suiza.
La situación es delicada: tres personas han muerto y varios pacientes, incluyendo un ciudadano británico y un alemán de 65 años, están gravemente enfermos en hospitales de los Países Bajos. La trazabilidad de los contactos es la mayor herramienta que poseen actualmente las autoridades para evitar que este brote se transforme en algo mayor.
En el aeropuerto tinerfeño se espera una operación de repatriación directa. Los pasajeros que bajen del MV Hondius serán llevados en vehículos especiales sin pasar por las áreas comunes de la terminal, cumpliendo con la promesa gubernamental de una gestión rápida y protegida ante la mirada interesada de la comunidad internacional.
La OMS ha recalcado que, aunque las comparaciones con la pandemia de COVID-19 son inevitables por la dispersión de pasajeros, el hantavirus tiene dinámicas muy distintas. Las autoridades sanitarias confían en que estas medidas de aislamiento y rastreo selectivo sean suficientes para cerrar este brote internacional en los próximos días.
